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  • Día perfecto

    Hoy fue un día perfecto. Y quiero plasmarlo por acá para que perdure en el tiempo. Pero no como se lo imaginan…

    Los chicos se levantaron solos y se pusieron a hacer sus tareas. Se pusieron al día con el scrapbook, hicieron ejercicios de lengua, inglés y matemáticas, mientras se reian y jugaban.

    Almorzamos y seguí trabajando un poco en un pedido de piñata antes de ir a mi clase de pilates. Me tocó una clase sola con lo cual pude aprovechar bien a la profe y todo su conocimiento. Fui y volví caminando así que disfrute de un tiempo sola mientras caminaba por el lago, escuchando un podcast sobre marketing y las ventas online.

    Llegué a casa y corrieron a abrazarme, a mostrarme los barcos que habían hecho a propulsión en la piscina (estaba verde por la tormenta así que jugaban a qué escapaban de los monstruos).

    Decidimos ir a la playa y cuando subiamos al auto ví de reojo un destello del brillo de sol, cuál película Hallmark y pensé, somos tan felices.

    En ese instante me invadió un miedo profundo de “estar bien”. La última vez que recuerdo haberme permitido pensar eso, fue la semana que internaron a Pedro, cuando nuestro mundo se descarriló y tomó su propio rumbo.

    Respiré y me permito sentir esa felicidad, sabiendo que en un rato podría no estar.

    Esto no tiene NADA que ver con homeschooling, o quizas si pero también con el día a día. Hay días en que todo lo que puede pasar mal, pasa.  Los chicos viven peleando, el perro hace pis en el peor lugar, se llena de hormigas la casa, no llegan los pagos a tiempo, se vuelca la última taza de leche y explotas.

    Pero también hay días en que todo sale bien y estás tan pegada al modo supervivencia, esperando al momento en que se derrumbe, que te olvidas de ver y disfrutar de esos momentos perfectos en el día.

    Hoy quiero recordar eso… Mas allá del homeschooling, del lado b de la maternidad, del trabajo, hoy pude disfrutar un día perfecto a pesar del miedo de perderlo.

    Ojalá sea el principio de una tendencia de cambio, de ver lo “perfectamente imperfecto” en cada día y disfrutarlo, sin miedo a lo que pueda llegar a venir o pasar, protagonizando nuestra propia película de Hallmark.

    PD: llegamos a la playa y había tanto viento que no pudimos bajar y nadie se quejó cuando en vez fuimos a la laguna. Salimos a comer y los chicos se durmieron sin pelear. Esta dimensión desconocida es desconcertantemente tranquila 藍

  • Hello world!

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